Tomando en consideración su crecimiento evolutivo en la experiencia divina y su temperamento sensible y piadoso José cruzó la primavera de su senectud envuelto en el manto del Admirable. El Incomparable fue ocupando por completo su persona.
Fue experimentando la proximidad ardiente del Formidable y Único. Encontró respuesta al Desahogo de su esposa Maria, en adelante sólo Dios será su ocupación y preocupación. Así descubrimos en José una profunda y extensa zona de soledad a la que nadie podrá asomarse, sólo Dios.
Sólo Dios es el Agua fresca, quien la beba nunca más sentirá sed, si tú supieras como es Dios, si tu probaras esa agua....
"El Padre era su mundo, su realidad, su existencia y con Él llevaba en común la más fecunda de las vidas"
Paz y bien. Feliz día de San José.
Bernardo da Quintavalle.
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