La Navidad es fuente inagotable,
gracia y misericordia desbordando.
Es fuego inextinguible,
la paz y el amor revereberado.
Es luz grande en el horizonte,
la verdad y la belleza reflejando.
Caricia de Dios al Hombre,
ni juicio ni condena, comulgando.
Beso de Dios a nuestro barro,
sus heridas en flores transformando.
Dios reparte ternuras y esperanzas
a todos los que son ricos en llantos.
Dios contagia su paz y su energía
para crear un mundo solidario.
Acércate al niño Jesús
con pastores, con los hombres y los Magos.
Ofrécele tu corazón abierto
por si quiere descansar en tu regazo.
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