jueves, 4 de junio de 2009

Desatención o egocentrismo egoísta

Hasta qué punto somos capaces de ser egoístas, egocéntricos o avariciosos de nuestra propia vida? De hecho la pregunta que interiormente nos hacemos muchas de las veces está mal formulada, la forma correcta es: siendo una persona comprometida, religiosa y con recta intención para hacer lo que Dios te pide en cada momento, ¿en qué lugar queda el hombre viejo y empieza el HOMBRE NUEVO? ¿Hasta que puento dejamos que nos domine nuestra naturaleza mundana?
La desatención para con el hermano es la falta más grave, consecuencia de la falta de vigilancia, es encogerse y encerrarse en uno mismo, únicamente centrarse en el problema propio desatendiendo el problema ajeno.
El Card. Carlo Maria Martini en uno de sus libros lo define claramente, la despreocupación por el hermano es no darse cuenta de lo que les sucede a los demás, ¡¡Son tantas las desatenciones que hieren y arruinan las amistades más bellas, que crean incomprensiones en la familia, entre novios, esposos....!! Por el contrario, ¿Cuántos gestos de atención reconcilian y restauran y por encima de todo tejen relaciones de Paz!
Sin embargo, Jesús mira la vida con otra mirada. Jesús no procede como hace todo el mundo, no sigue los criterios humanos. Con los ojos de Jesús todo adquiere otra dimensión, todo se puede juzgar con otra mirada. Si REALMENTE lo hicieramos como Él muchas cosas, por no decir la totalidad de las cosas, adquirirían una luz nueva, un sentido nuevo para nosotros.
Paz y Bien.
Bernardo da Quintavalle.

domingo, 26 de abril de 2009

Capacidad de Perdonar.

No se puede caminar con nadie sin perdonarse mutuamente o rechazando la corrección fraterna , ese gesto de caridad que educa en la humildad, en el arrepentimiento y en el diálogo auténtico. Pedir y dar perdón es el primer testimonio de la novedad evangélica.
La generosidad del perdón que Dios extiende sobre nuestra culpa es la que sustenta nuestra capacidad de perdonar. El perdón cristiano debe asemejarse al de nuestro Padre, Dios, que todo lo perdona, cualquier clase de mal y sobre todas las cosas lo perdona siempre.
Paz y Bien.
Bernardo da Quintavalle.

miércoles, 18 de marzo de 2009

La Encarnación......Callar, admirar, agradecer y obedecer.

Tomando en consideración su crecimiento evolutivo en la experiencia divina y su temperamento sensible y piadoso José cruzó la primavera de su senectud envuelto en el manto del Admirable. El Incomparable fue ocupando por completo su persona.

Fue experimentando la proximidad ardiente del Formidable y Único. Encontró respuesta al Desahogo de su esposa Maria, en adelante sólo Dios será su ocupación y preocupación. Así descubrimos en José una profunda y extensa zona de soledad a la que nadie podrá asomarse, sólo Dios.

Sólo Dios es el Agua fresca, quien la beba nunca más sentirá sed, si tú supieras como es Dios, si tu probaras esa agua....

"El Padre era su mundo, su realidad, su existencia y con Él llevaba en común la más fecunda de las vidas"

Paz y bien. Feliz día de San José.

Bernardo da Quintavalle.

martes, 3 de marzo de 2009

La brisa que refresca




La verdad es que en esta vida hay muchas cosas a las que somos aficionados, porque nos gustan, porque vienen a saciar nuestras ganas de pasarlo bien, de entretenernos, de pasar el tiempo, de gustar del ocio, solos o en compañía.


Pero sólo hay una que nos deje con algo más que la sensación de haber pasado un buen rato, y es la oración. En efecto, ella, como encuentro con Jesús y tiempo dedicado a Él, produce en el alma a veces consolación y a veces desolación. Pero cuando ocurre la primera, entonces el alma goza, de una forma más profunda y plena que con el mero disfrute, sano y legítimo, de lo temporal y lo material.


No es un sentimentalismo, ni una apariencia, ni un sentirse bien y ya está. Es que el alma sale de la oración con gozo, con paz, con armonía, a la vez que sabe que todo eso debe devolverlo, puesto que no es suyo, sino regalo, o mejor, préstamo, de Dios, único dador de todo bien. No se puede comparar a la sensación que te deja un partido de fútbol, una peli o la práctica de cualquier otra afición. Todo esto es legítimo y hay que vivirlo, porque como personas debemos crecer y saber disfrutar de todo. Pero la oración, o mejor, Jesús, deja en el alma los efectos de ese Olio di Letizia, de ese bálsamo, pacificador a la vez que impulsor de una nueva vida en el alma.


Y esta nueva vida tiene que ser, por fuerza, la Caridad, porque de un olmo no sacarás manzanas, lo mismo que de Jesús no puedes sacar egoísmo o autocomplacencia. Es como salir con más fuerzas para soportar esto o aquello, o mirar con más paz y con acogida a tal persona, saber perdonar, tener paciencia, sonreir cuando quizá te cuesta más, echar una mano...


De estar con Jesús sales a estar en el mundo, con Jesús como meta y trasfondo de todo.

domingo, 22 de febrero de 2009

Encontrar a Cristo en la Palabra.

Si uno no se contenta con los lejanos recuerdos del catecismo y se pone a leer el Evangelio, se encontrará con una persona inolvidable que dice palabras llenas de energía y profundidad sobre los problemas importantes de la vida y se pone al lado de las personas que le necesitan, desde los más grandes a los más pequeños, con una seneridad, una ternura y una lucidez impresionantes. Leyendo y releyendo el Evangelio, el agua estancada comienza a correr, transformándose en AGUA VIVA y nos va acercando a la verdad de nuestra vida.
Carlo Maria Martini.

lunes, 16 de febrero de 2009

Volver a los orígenes

Hoy día se hace indispensable en la vida eclesial el "volver a los orígenes", no tanto en lo tocante a las primeras comunidades, cuanto en la contemplación sincera, desnuda y directa de Jesús, Pobre, Sufriente, Encarnado.
Se trata de repensar y reeditar la cotidianeidad de la Vida Consagrada y de la Iglesia sobre el seguro sostén de la vida de Jesús, contemplada como un único acto de Amor, desde la Encarnación hasta la Ascensión. Se trata de leer el Evangelio, meditar cada paso que dio el Hijo de Dios en la Tierra. Se trata de pensar y preguntarnos si nuestra vida, particular y comunitaria tienen algo que ver con la de Jesús, los Apóstoles y las Primeras Comunidades. Y, a la luz de la respuesta, releer y examinarnos nuevamente a la Luz del Carisma recibido, que es, inevitable e indisolublenmente, expresión concreta del Evangelio.

jueves, 1 de enero de 2009

María




¡Salve, Señora, santa Reina,santa Madre de Dios, María,virgen hecha iglesia, elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por Él con su santísimo Hijo amadoy el Espíritu Santo Defensor,en ti estuvo y estátoda la plenitud de la gracia y todo bien!

¡Salve, palacio de Dios!

¡Salve, tabernáculo suyo!

¡Salve, casa suya!¡Salve, vestidura suya!

¡Salve, esclava suya!

¡Salve, Madre suya!Y,

¡salve, todas vosotras santas virtudes, que, por la gracia e iluminación del Espíritu Santo, sois infundidas en los corazones de los fíeles, para hacerlos, de infieles, fieles a Dios!


Hoy celebramos la Fiesta de Santa María, Madre de Dios. Quería hacerle memoria, con esta oración, tan del corazón de Francisco, que tanto la amaba, como a Señora de los Ángeles que es.


PACE BENE.